Acuerdo Formal

Instalación de Marcolina Dipierro y Maria Carballo en el Fondo Nacional de las Artes
Texto por Claudia Cortínez

En una fotografía existe la tensión que proviene del no saber qué viene antes o después, uno está suspendido en la ficción de ese instante único, atrapado en el medio de algo que se hace y se deshace. ‘Acuerdo Formal’ es una imagen que refleja este instante precisamente. La galería parece estar multiplicándose ocultamente hasta que entramos y presenciamos su estado congelado en disyuntiva. Como un cristal de hielo cuyos dos elementos se ordenan radicalmente con el aumento de la presión, así la arquitectura de la galería se expande en una acumulación geométrica de tabiques y goma, una configuración que es sólo una de posibilidades infinitas.

Construimos pisos para sostener las paredes que nos circundan y cortamos
agujeros para movilizarnos entre ellas. Dipierro y Carballo toman estos elementos estructurales, los componentes básicos de todo recinto arquitectónico, como su punto de encuentro. La galería tradicional es por definición un espacio neutro o 'no espacio' que permite que los observadores se absorban en una obra de arte sin sentirse conscientes de una restricción física. Dipierro y Carballo responden precisamente a este modelo familiar y lo invierten. Mediante la réplica meticulosa del piso y paredes como únicos materiales, nos presentan una galería compuesta solamente de su arquitectura, enfatizando la materialidad de aquello que normalmente se ignora. Al toparse con los tabiques y tener que esquivar los desniveles del piso, somos conscientes de que la narrativa de la instalación se relaciona con nuestros cuerpos y cómo nos trasladamos por el espacio.

Vemos cómo una simple operación arquitectónica puede hacernos reconsiderar una sala familiar y darnos una textura diferente de aire, luz, y sonido.

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